MISIÓN ARTEMIS II: COMIENZAN LA OBSERVACIÓN DE UN ECLIPSE SOLAR TOTAL
Se trata de un eclipse solar total, de unos 53 minutos de duración. (Foto: Nasa/Fuente: EFE)
Este espectáculo tendrá una duración de 53 minutos para los tripulantes de la nave Orión
Miami, EU. – 6 de Abril de 2026 Los cuatro astronautas de Artemis II comenzaron la observación de un eclipse solar total desde la nave Orión, de unos 53 minutos de duración e invisible desde la Tierra, mientras orbitan la Luna, desde donde perdieron la comunicación con el planeta.
La NASA había advertido que mientras el control de la misión iba a perder temporalmente la comunicación con la cápsula, la tripulación de Artemis II iba a experimentar su propio eclipse solar.
Los astronautas Christina Koch, Victor Glover, Jeremy Hansen y Reid Wiseman, quienes están haciendo historia con el regreso humano a la órbita lunar en más de cincuenta años, podrán observar el eclipse así como lo hicieron en su momento astronautas del programa Apolo, aunque no en un sobrevuelo como el de Artemis II.
“Desde la perspectiva de la nave, el Sol pasará detrás de la Luna, creando un eclipse solar. Desde este punto de vista, el eclipse durará aproximadamente 53 minutos, y luego verán el “amanecer”, cuando el Sol vuelva a aparecer por el otro lado de la Luna”, explicó Kelsey Young, jefa de operaciones científicas del vuelo de Artemis.
El eclipse solar total, unas siete veces más duradero que los vistos desde la Tierra, será una oportunidad para realizar otro tipo de observaciones.
Una vez que el Sol quede completamente oculto detrás de la Luna, la tripulación buscará destellos de impacto, polvo elevado sobre el borde de la Luna y objetivos en el espacio profundo, incluidos planetas.
“Además, observarán partes de la Luna iluminadas por el resplandor terrestre (la luz solar reflejada desde la Tierra) cuando se acerquen al lado cercano de la Luna hacia el final del período de sobrevuelo”, subrayó Kelsey Young.
Aseguró que la NASA espera que la tripulación se tome el tiempo durante el sobrevuelo para que sus ojos se adapten y puedan identificar esos matices sutiles de color, “especialmente en partes del lado oculto que nunca han sido vistas por ojos humanos”.
