UNA BOMBA HALLADA EN UN CAMPO DE COLOMBIA PROVOCA UN CHOQUE DIPLOMÁTICO
Foto/Fuente: New York Times.
El New York Times fotografió una munición sin estallar en el sur de Colombia, cerca de la frontera con Ecuador. Rápidamente, se produjo un enfrentamiento entre ambos países.
Colombia.- 17 de Marzo de 2026 Un equipo de periodistas de The New York Times que se encontraba en la frontera entre Ecuador y Colombia la semana pasada se enteró por medio de campesinos locales de un hecho alarmante: nos contaron que habían encontrado una gran bomba sin explotar en un campo de cultivo.
Los campesinos, en la región del Putumayo, al sur de Colombia, a aproximadamente un kilómetro y medio de un río que divide Colombia de Ecuador, nos llevaron a un campo. Allí, entre cultivos de coca y plataneras, yacía un cilindro de acero de casi 2 metros de largo, con forma de cigarro, cuya pintura verde oliva oxidada se descascaraba bajo el sol intenso.
Los campesinos se reunieron alrededor de la munición, bromeando nerviosamente.
Inspeccionaron el gran cráter que la munición parecía haber dejado al aterrizar.
La bomba que hallaron en su patio trasero pronto desencadenaría una disputa diplomática entre Colombia y Ecuador.

Los expertos que el Times consultó identificaron la munición como una Mark-82 de diseño estadounidense, una bomba de 227 kilogramos muy utilizada en la guerra aérea moderna.
La familia que vive en una casa de campo localizada a solo unas decenas de metros del explosivo dijo que descubrió la bomba a principios de marzo, más o menos cuando el ejército ecuatoriano dijo que llevaba a cabo operaciones de bombardeo aéreo contra grupos de narcotraficantes en las cercanías, en el norte de Ecuador.
El Times entrevistó a testigos, fotografió la munición y, preocupado por la seguridad de los residentes, el lunes por la noche alertó al gobierno colombiano sobre la existencia del artefacto.
Poco después, en la televisión nacional, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, sugirió que Ecuador había lanzado la bomba en territorio colombiano.
Petro no aportó pruebas de la afirmación, pero dijo que la bomba no pertenecía al ejército de Colombia y descartó la posibilidad de que se tratara de grupos armados colombianos al decir que no disponían de aviones.
“Se va a investigar bien”, dijo Petro, quien ordenó a los militares colombianos que se deshicieran de la bomba.
“La bomba está activa”, añadió Petro. “Es peligrosa”.
Un cable de activación aún colgaba de una de las argollas de suspensión de la bomba, los gruesos bucles metálicos que conectan el arma al sistema de eyección de un avión de combate.
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El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, respondió rápidamente el martes por la mañana. Dijo que las acusaciones de Petro eran falsas y dijo que Ecuador mantiene a sus militares dentro de su espacio aéreo.
“Estamos actuando en nuestro territorio, no en el suyo”, dijo Noboa en una publicación en X.
Daisy Toro, una niña de 13 años que vive en la plantación de coca, dijo que vio dos aviones sobrevolar la plantación el 3 de marzo, el mismo día en que los residentes informaron de que habían visto y oído aviones ecuatorianos realizando operaciones militares a lo largo del río San Miguel.
Daisy dijo que los aviones dejaron caer al menos dos objetos sobre el campo de la familia: “Salí corriendo”.
La familia descubrió la munición unos días después, cuando un vecino fue a recoger plátanos.
Estaba oxidada, lo que hacía pensar que tenía años allí.
Los expertos dijeron que las bombas de uso general de este tipo suelen tener una fina capa de pintura que se raspa en algunos lugares tras el impacto. Es normal que el óxido se desarrolle rápidamente cuando se encuentra en una zona húmeda o expuesta a la lluvia.
Los campesinos dijeron que creían que podía haber una segunda munición en algún lugar de los campos, pero no estaban seguros.
La bomba tenía una espoleta que sobresalía de la punta. La mayor parte se encontró cerca, incrustada en una planta de coca después de desprenderse con el impacto. La base de la espoleta, que contiene explosivos sensibles, permaneció dentro del arma, un peligro que los equipos de desactivación tendrían que afrontar antes de trasladar la munición para su eliminación.
Si la bomba hubiera explotado, lo habría hecho con la fuerza de 87 kilos de TNT.
Según las publicaciones del gobierno estadounidense utilizadas por el personal militar de desactivación de bombas, la fragmentación de su carcasa de acero habría supuesto un peligro para la vida a una distancia de hasta 230 metros. También habría creado una onda de aire a presión capaz de dañar a personas a más de 580 metros de distancia.
“Es muy peligroso que esa munición esté allí”, dijo César Gabriel Cedeño, analista militar radicado en Ecuador, quien añadió que se necesitaría un “equipo especializado” del ejército colombiano para eliminarla.

La plantación de coca se encuentra en una región del sur de Colombia donde, según los expertos, el cultivo y el contrabando de cocaína han prosperado bajo el control de un grupo de narcotraficantes conocido como Comandos de la Frontera.
“Tú sabes quién manda aquí”, dijo Rosa Toro, de 37 años, la madre de Daisy, cuando llegamos.
Se encontró un fragmento de la aleta trasera de la bomba alojado cerca de una planta de coca, un arbusto verde que se cosecha y se mezcla con productos químicos para convertirlo en cocaína, aunque también se utiliza con fines médicos y religiosos en toda la región andina.
Las aletas de este tipo, fabricadas de una chapa metálica relativamente fina, suelen encontrarse muy dañadas tras el impacto con el suelo, separadas de la bomba a la que estaban unidas. En este caso, las aletas individuales quedaron completamente aplastadas.
Las marcas de la bomba y de su aleta trasera, que utilizan medidas métricas de peso, no coinciden con las producidas en Estados Unidos.
Las aletas traseras coinciden con las utilizadas en las bombas no guiadas.

No está claro qué empresa o país fabricó esta bomba Mark-82 en concreto.
La serie Mark-80 de bombas lanzadas desde el aire, que también incluye la Mark-81 de 113 kilos, la Mark-83 de 453 kilos y la Mark-84 de 908 kilos, se ha convertido en estándar en la OTAN, así como en los ejércitos de muchos países fuera de la alianza transatlántica.
Además de en Estados Unidos, las bombas Mark-80 también se fabrican en Australia, Brasil, Canadá, Colombia, Francia, India, Israel, Italia, Jordania, Pakistán, España, Suiza, Arabia Saudita, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos.
