Por: José Carlos Campos
13 de febrero de 2025
NARRATIVA– Teníamos la suposición de que la liga Mexicana de Beisbol echaría la casa por la ventana en aras de celebrar sus 100 años de haberse creado, que no había freno para la conmemoración u que habrá de sorprender, por la buena, a sus seguidores y afines. En fin, que no haría maromas ni “choros mareadores” en tan especial ocasión.
Pero le fallamos… y por mucho. Eso sí, no dejaron de sorprender.
Un siglo de existencia marcado por una trayectoria de “zigzags”, abundante en curvas y chuecuras, en apego a una historia mal contada y distorsionada (en mucho por obra y gracia del fili-embu stero de Tomás Morales que vendió caro lo barato) ahora agregan, como obsequio de aniversario, otro evento bizarro del que pocos comentan, dicen y menos tachan.
Un evento más digno de lo peor de su historia, plagada de sucesos (digamos) “bizarros”: empezando con la huelga de 1980, las décadas bajo el embuste del convenio con Grandes Ligas, las décadas de las truculencias de Treto y Mensur, cuando se llegó a dar como oficial que a los peloteros se podían “rentar”, etc
Y nada raro, en la narrativa de los años nada aparece, todo es azul cielo.
ACTUALIDAD– Y es que apenas hace unos días se dio el caso que los Diablos Rojos del México realizaron un cambio con el Águila de Veracruz, movimiento por el cual los Diablos cedieron a la franquicia veracruzana al (aparentemente) cotizado relevista Jake Sánchez y recibir a cambio a Yilián Tornés, movimiento que suena como si todo estuviera en órden.
Pero resulta que Tornés nada menos ¡que la ahora exjugadora del Águila que compite en la liga Mexicana de Softbol!
Y como dicen que no hay nada nuevo bajo el sol, se cita que en el año pasado los mismos Diablos Rojos habían cambiado a los Charros de Jalisco al también pitcher Eduardo Vera y a dos jugadoras de su equipo de softbol a cambio de dos jugadoras, Edith de Leija y Elizabeth Robert.
A ojos vistos, este raya en lo inmoral y lo muy poco correcto, por más maromas que se quieran hacer o que se diga que ambas ligas son parte de la LMB. Se nos ocurre que, por ejemplo, los Dodgers de Los Ángeles cambiaran a dos prospectos de su propiedad de la liga Dominicana por tres jugadores de hockey sobre hielo de Los Ángeles Kings, ¡así de absurdo nos suena!
La pregunta sería en este caso, ¿autorizó la asamblea de dueños este movimiento? ¿Sobre qué bases? ¿Ya fue contemplado en los estatutos de la LMB la permisividad para hacer un manejo tan desaseado y torpe de sus peloteros?
Le asiste toda la razón a Héctor Velázquez, ahora coach de pitcheo: “Ya dejen de manosear al pelotero”. Y es que con este tipo de acciones empiezan a echarle leña al fuego, polvos del ´80. No hagan cosas malas que parezcan buenas.
¿VALIOSO?- Somos de quienes creemos que la soberbiometría llegó parta quedarse como un virus que difícilmente se podrá erradicar en el béisbol, que ya se instaló como un padecimiento crónico de este juego y que sirve para justificar, ponderar y hacer quedar bien (o mal) al que se deje,
Tanto cunde que ahora hasta los medios se suben el marco, tal y como se comprueba al leer una nota de hace unos días sobre Enrique “KIké” Hernández que habla de que el boricua es probable que se quede con los Dodgers. Y es que el soberbiométrico reportero alude a las aparentes virtudes de Hernández: “”Tiene buen ojo en el plato como demuestra de tasa de persecución de pitcheos del 26.4 por ciento, su tasa de swings en blanco de 19.6”.
No pues sí, con esos números seguro que se queda con los Dodgers, sin importar que su promedio de bateo haya sido de .229.
Bueno, este último dato parece no importarle a la soberbiometría.